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Capacitados para el arte (2): La música del corazón.

Segundo artículo del ciclo "Capacitados para el arte": ¡Podemos escuchar música sin oírla!
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Capacitados para el arte (2): La música del corazón.

Corría el año 1814 cuando Ludwig Van Beethoven se quedó completamente sordo. A sus 44 años podría haber elegido llevar una vida cómoda gracias a la pensión vitalicia asignada por la aristocracia austriaca. Sin embargo, decidió seguir haciendo lo que mejor se le daba: crear arte del silencio.

Literalmente, Beethoven plasmaba en partitura lo que escuchaba en su cabeza, sin más correcciones que las que su maravillosa técnica le dictaba. Gracias a su perseverancia hoy en día podemos disfrutar de obras como la Novena Sinfonía o la Missa Solemnis. Al igual que él, muchos músicos han padecido -y padecen- problemas de audición y, a pesar de ello, han continuado creando. Algo que a primera vista parece incongruente nos anima a reflexionar: ¿no será que hay personas incapaces de vivir sin plasmar lo que el corazón les dicta?

Ejemplos, como decíamos, hay muchos. Grandísimos artistas de la talla de Phil Collins, Neil YoungEric Clapton sufren problemas auditivos. Pero ¿qué ocurre cuando tu pasión, tu medio de vida, tu hobby, se vuelve inaccesible? Al contrario de lo que la mayoría piensa, las personas sordas sí que son capaces de disfrutar de la música. Por supuesto, no pueden oírla, pero pueden sentirla y eso significa, en cierto modo, escucharla. ¿Convencional? En absoluto, ¡pero funciona!

Las vibraciones musicales permiten que aquellas personas con problemas de audición sientan la música y su ritmo. En base a esto se han lanzado proyectos como discotecas para personas sordas, donde el suelo es una gran plancha de madera transmisora de cada latido musical. Ejemplos como Equal Friendly en Madrid (actualmente cerrada) o Deafbeat en Almería hacen pensar que este fenómeno viene pisando fuerte.

Pero eso no es todo. Además de sentir las vibraciones musicales las personas sordas tienen otras opciones como las canciones signadas (vídeos en los que la letra está interpretada gestualmente siguiendo el ritmo y la intensidad de la canción) y piezas creadas expresamente para dejar volar la imaginación en el silencio, la conocida como música visual. Artistas como Elizabeth Morris usan pausas, símbolos rítmicos y movimientos exagerados para dibujar el sonido de la música, y el resultado no puede ser más sugerente. A nosotros nos ha gustado tanto que hemos querido cerrar este artículo con una de sus canciones. Porque escuchar música se puede hacer con muchos más sentidos.

Si estás interesado en conocer más, te recomendamos el siguiente post sobre música creada por y para personas sordas. Nos vemos en la siguiente entrega del ciclo Capacitados para el arte, Todos somos ciegos. ¡No te lo pierdas!

 

Redacción: Elena González Castillo

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