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Justifique la respuesta

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¿A qué suena el silencio?
¿Dónde resuenan las cascadas de este vacío?
¿Quien ha de ser el golpe?, ¿el puño o los labios?
¿Qué ve el hombre en el amor?, ¿lágrimas o sonrisas?

Me estoy volviendo loco,
entre tanta gente cuadrada y proporcional.
¿Pero a dónde?
¿A dónde vuelve ésta locura?
¿Al día en que nací,
o quizás al día en que te vi?

¿Sabrán los que me quieren, lo que es el dolor de ésta mi nada?

Qué dirán tus ojos cuando lean esta estrofa:

“Estás llena de timidez
como el mar de olas,
y yo te miro hasta que sonríes,
me apartas la mirada y
me ahogas en ganas de besarte”

¿Nos ves en la plazuela de Tirso?
Respóndeme: ¿somos, o solamente estamos?

¿Habrá ángeles mirando cuando te corres?
¿Habrá leyes que protejan tu cuello y tus senos de mi boca?
¿A cuántos ‘ven’ de distancia estamos?

Respondedme,
¿Cómo es el vuelo del pájaro?
¿Nos envidiará él por caminar?
¿A qué saben los labios que no han probado la derrota, son dulces o sólo es miedo?

¿Tendrán alma las flores?
¿Se preguntarán ellas por qué sangran los poetas cuando escriben al amor?
¿Qué es para ti el cactus, una flor o una herida?

¿Querrá el mar volverse seco?
¿Querrá la tierra parecerse al cielo?
¿Querrá el viento tener dedos; y cuerpo; y que lo toquen?

¿Cómo será el mundo cuando duermes,

será tan cruel,

tan odioso,

será tan gris?

¿Estoy haciéndome preguntas, o es que estoy loco? 

¿A dónde van los sueños cuando no se cumplen?
¿Y las preguntas que no te dejan dormir, son las mismas que las mías?

¿Habrá vida después de la muerte?

¿Y vuelta después de la huida?

¿Y amor tras la herida?

Solo los valientes se hacen estas preguntas:

¿Aún piensas en mí?

¿Aún lees mis poemas?

¿Tenemos nosotros todo el tiempo del mundo o es él, el que nos tiene?
¿A dónde van las horas en las que te echo de menos?
¿Y la vida?, ¿a dónde va la vida ahora que ya no?

¿Te gusta beber? Bebamos y contéstame.
¿Sientes la tristeza como la siento yo?

¿Alguna vez fuiste feliz?

Cuéntamelo, tenemos todo el tiempo del mundo. Y el alcohol.

 

¿Tienes hambre?
Yo lo tuve.
¿Sabrá la suerte quién la tiene?
¿Sabrá la muerte quién la quiere?
¿Sabrá llorar el fuerte?

El hombre que mata al hombre.
¿Dónde ha de pudrirse?

¿En la cárcel o en la tumba?
El padre que pega al hijo.
¿Cómo se siente?

¿Llorará a solas?

¿Se odiará por ello?

¿Seguirá bebiendo más?

 

¿Te sientes diminuto? Pues siéntete conmigo.
¿Crees en las injusticias? Pues haz algo justo.
Yo creo en mí.
Yo creo en los míos.
Yo creo en Dios,
y creo en la poesía.

¿Ves el gris como lo veo yo?

¿Qué ves en el blanco:

la nada o la diana?
¿Lloras tú, poeta, como yo, cuando acabas un poema?

¿Cuál es el fin de la poesía: curar, o abrir la herida?

¿Querrá ese libro contar la historia de otra forma?
¿Querrá la boca y los dedos que tocan al poema, tanto como el que lo ha escrito?
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme. ¿Ves aquí la poesía?

¿Debería ser la música de todos?

¿Y del asesino?

¿Y del multimillonario?

La poesía es de quien la siente.

La magia no debería ser descubierta nunca, ¿no crees?
¿Qué es aquello que el dinero no puede comprar? No me digan el amor, no es cierto.

¿Estará el tiempo cansado de esperar algo que aún no sabe lo que es?
¿Te vienes conmigo? Me pasa como al tiempo.

¿Qué edad tienes?
¿Y años?
¿Los has vivido todos o solo has pasado por ellos?

¿Tienes la piel seca?
Pues llora más.

¿Eres tú, de con quién sueñas?

¿Sabes ahora,

cuál es el beso y cuál la herida,

cuál es el verso y cuál la herida?

 

Respóndeme.

Respóndeme.

Respondedme.

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