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American Psycho

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American Psycho

American Psycho, obra de Bret Easton Ellis, publicada en 1991, destaca por su descripción de una sociedad groseramente fría y superficial, y  lo hace a través de Patrick Bateman, un ejecutivo de 27 años que físicamente podría ser un clon de sus compañeros. (Podemos encontrar en el libro las constantes confusiones que se producen debido al parecido de sus trajes, de sus lentes, del corte de pelo e incluso, al parecido de sus caras). Luego, a primera vista, este joven, podría ser políticamente correcto en sus discursos, pero luego en sus actos veremos a un hombre superficial, envidioso, racista, misógino, asesino… en definitiva un psicópata.

Una escena en la que se evidencia lo trascendental e importante que es la imagen y lo superficial para personaje (que la podemos disfrutar en la película de nombre homónimo encarnado por el actor Christian Bale) es el momento en que el protagonista Patrick Bateman saca de su cartera su nueva tarjeta de visita recién impresa, y con la confianza del ganador se sonríe muy orgulloso de lo sublime que ésta es, color hueso y caracteres Silian Rail. Pero tras él, sus compañeros irán sacando sus respectivas tarjetas de visita uno a uno, y estas se irán superando en belleza, lo que pruducirá en el interior de de Patrick la envidia le provocara espasmos, y no sabrá como esconder su humillación pública al ver que Price, un estrecho “amigo”, prefiere la tarjeta de un compañero común a la suya. Igualmente, Price no se quedara atrás y sacara la tarjeta propia, y cuando esto sucede:

“De repente, el restaurante parece muy lejos, enmudecido; el ruido, distante, un murmullo sin sentido, comparado con esta tarjeta de visita”

Así es como reaccionara ante algo tan insignificante como pueda ser una tarjeta de visita o al bronceado de la piel o la ropa, la música, la tecnología…y es aquí donde encontramos la paradoja que se da entre esa delicadeza y trato que da a lo inanimado, a los objetos domésticos, y luego, por otro lado, el odio y menosprecio  que tiene hacia sus compañeros, su pareja, los mendigos o a la humanidad en general, y Breston detalla esta sensibilidad enfermiza desde los ojos de Patrick.

Destaca del autor, la manera en la que va detallando las percepciones de sus personajes (Bajo cero) que parten siempre de la envidia, del interés y la necesidad de superar al otro. La capacidad con la que te atrapa esta frialdad, la superficialidad en estado puro, la indiferencia hacia todo, hace de su lectura, un experimento individual, en la que nos enfrentamos directamente con lo deshumanizado.

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