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Él
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Él

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Hace un año lo sombrío se cernía sobre mi con las oscuras siluetas del pasado
los días transcurrían sin anhelo alguno
como largos inviernos, el sol oculto entre la niebla
pero presentía que algo que cambiaría mi vida iba a ocurrir.

Él me encontró
llorando
en las escaleras de un lugar que no me ayudó a salir del laberinto.

Había oido hablar de él, amigo de una amiga, lo típico
me dijeron que era especial
que nadie alcanzaba a comprenderle
que no era conocedor del amor, no sabía lo que significaba
Inexperto, complicado, deseado pero no alcanzado, único.

El azul de sus ojos y la tristeza oculta en su rostro hicieron desaparecer mis lágrimas
Por primera vez no supe captar una mirada
y en un cruce de palabras con más sentido que mis guerras
supe que sería suya
que daría otro rumbo a mi destino.
Ni siquiera me preguntó el por qué de mi llanto
solo observó, me susurró historias, baladas
y callaron las voces en mi cabeza
se averió el sistema
estallaron las alarmas.

Pasó el tiempo y le tuve entre mis brazos
confesándome sus miedos
con esa marca de madurez temprana por una infancia que no había cicatrizado.

Conoció el sentimiento que antes daba por mito
Sabía la teoría y le enseñé la práctica.

Compartió el tesoro de su alma y acaricié todos sus limites, rozando las calles, borracha cantando en su cuarto de madrugada.

Su juego sedujo mis reglas
Me olvidé de esas siluetas oscuras y me fijé en aquella que aportaba luz al fondo en blanco y negro, su alma
en el mar, su brisa, su espalda.

Y me perdí en la sutileza del roce de sus sábanas
haciéndole el amor mientras era invierno detrás de las ventanas

Y le quise, le quiero, le querré, puede que no eternamente pero sí hasta que mi esencia diga basta.

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