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Moulin Rouge
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Moulin Rouge

Un ensayo sobre la verdad, belleza, libertad y amor en el celuloide

Conocida como “una de las mejores películas románticas de la historia”, pocos son los críticos que han sabido ver detrás de ésta historia mucho más que un relato de amor. Y es que, cómo veremos, Moulin Rouge es una gran reflexión sobre el papel de la mujer en el celuloide y un reflejo de la historia del cinematógrafo así como un ensayo postestructuralista-posmodernista de los que en alguna ocasión hemos mencionado.

Baz Luhrmann el director nos sitúa dentro del final del siglo XIX y entrada del XX (1899-1900), fechas que no son elegidas al azar, y es que qué mejor que contextualizar la obra dentro de la época en la que nace el cinematógrafo de los hermanos Lumiére, dentro de esa etapa conocida por la revolución bohemia y cuyos valores son “Verdad, belleza, libertad y Amor”. Valores claramente diferentes a la otra orilla del atlántico donde el cine se estaba instaurando como industria capitalista por excelencia. Y Moulin Rouge en el fondo de todo es una reflexión sobre los valores que deberían pervivir en el celuloide. (Me viene un claro ejemplo para ver la diferencia entre uno y otro continente, y es Pretty Woman una historia sobre una prostituta que es sacada de los bajos fondos por un multimillonario)

Éste símil a la historia del cinematógrafo en Europa lo vemos en algunas referencias claras no sólo a los hermanos Lumière sino a Mèlies, en su típica luna, y en los efectos especiales. Además el film va evolucionando con diferentes técnicas, como es en un principio esa cámara acelerada propia del cine mudo, los efectos especiales introducidos como hemos dicho por Melies, el legado que deja el teatro en el celuloide y toda esa estética que es transcrita directamente a la pantalla, esas escena góticas propias del expresionismo o un ritmo mucho más pausado al final del film.

La mujer

Decíamos anteriormente que éste film es una crítica al falocentrismo patriarcal que ha imperado durante toda la historia, y también en la historia del celuloide. La mujer era sólo puro objeto de entretenimiento, como diría Zizek, un contenedor vacío en el que los hombre vertían todos sus ideales sexuales y lograban apoderarse de ellos a través del Happy ending en los que la mujer siempre caía rendida a los pies del hombre.

Un claro ejemplo que el film hace referencia es a Marilyn Monroe con su “Diamonds are a girl’s best friend”, en éste caso cantada por Satine dónde la mujer es el centro de atención de una audiencia sólo masculina como vemos dentro del Moulin Rouge. Además de esa clara referencia a que la mujer sólo se puede comprar con diamantes o con dinero.

fotograma de Moulin Rouge

fotograma de Moulin Rouge

Pero la historia se nos pone cómo todo lo contrario a todo esto, es cierto que Satine se vende por dinero, pero aparecerá Christian, un escritor cuyos ideales bohemios devolverán a la mujer todo su sentido, y no es una vida adinerada, si no una vida desbordante de verdad, belleza y pasión.

En uno de los mejores diálogos y escenas en el famoso Elefante, Satine le dice a Christian “Me pagan por hacerles creer lo que quieren creer”, y en cierta manera es una metáfora también al celuloide, y a la sociedad del espectáculo, los hombres compraban entradas para ver lo que querían ver. A lo que Christian responde “Todo lo que necesitas es amor” y Satine dice “el amor es sólo un juego”, y es que ella está acostumbrada a ese juego burgués capitalista en el que siempre se vende al mejor postor. Al final de esa canción ella dice “you will be mean” y “I’ll drink all the time” alegando que las posturas que el celuloide sólo permite es o de sumisa o de mujer fatal, a lo que él responde “We can be heroes” devolviendo el sentido del ser héroe a una historia sincera de amor.

fotograma de Moulin Rouge

fotograma de Moulin Rouge

Por otro lado tenemos la figura puramente parodiada del Duque, el multimillonario que trata de comprar a Satine, y que le reflejan como medio impotente, afeminado y simplón. Además hay una metarreflexión dentro del propio film y es la obra de teatro, en la que se va a reflejar todo esto de la mismo forma pero con el mísero tocador del sitar y el marajá. Al final esa obra se debe hacer a la forma del Duque, porque es quien tiene el dinero, y al fin y al cabo es real la tiranía de la vida en sociedad.

Pero tras Christian darle el dinero a Satine por haberle hecho creer que la quería, ella se da cuenta de que le ama por encima de todas las cosas, y empieza a cantar la canción que tenían juntos “Come what may”.

Es por todo ello por lo que la mujer al final no se vende a la sociedad del espectáculo ni es mero objeto sexual, se le devuelve todo el sentido a su figura y esencia. Por cierto el trágico final, nos deja esa sensación de lo mejor de la teoría Sartreana, y es la contingencia de las cosas, la muerte puede llegar en cualquier momento, y acecha siempre más a los bajos fondos.

fotograma de Moulin Rouge

fotograma de Moulin Rouge

Postmodernidad-postestructuralismo.

Cuando nos referimos a éstos dos términos hacemos una clara referencia al momento en el que vivimos. En el que hay una clara ambivalencia del sentido, y de los grandes valores. Una de las grandes corrientes que se han dado desde el siglo XX en el arte contemporáneo es el arte pop en el que el collage hacía de piezas de otras obras, una nueva obra. El cine, nace en parte en ésta época. Y éstas estéticas del reciclaje han sido utilizadas por muchos cineastas desde Tarantino y Woody Allen hasta Almodóvar.

Moulin Rouge reúne varias historias, varios momentos del cinematógrafo y de las artes, y las conjuga en forma de musical en donde lo mejor de la música pop se escoge para dar ese sentido postestructuralista.

Y en definitiva, lo hace a la perfección y aunque meramente parezca un film romántico, Moulin Rouge es un ensayo filosófico del siglo XXI, una de las mejores películas sin duda alguna.

fotograma de Moulin Rouge

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