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Vamos a repartirlo
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Vamos a repartirlo

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El que no haya sufrido por amor que tire la primera piedra, y que a poder ser, rebote y le dé en la frente.
Amor, amor, amor. Amor por todas partes. Digo amor y piensas en cine, palomitas, sexo, sexo, sexo, rosas, cenas de San Valentín (joder con el santo, que tire la piedra otra vez), no-cenas de San Valentín porque el amor se demuestra a diario, pero hay que ver que ni un detalle. Sigues pensando en amor y es abrir los ojos y verle dormir (como si nadie roncara), el desayuno en la cama, las sonrisas cómplices, los celos sanos, la confianza ciega, qué preciosidad. Sus abrazos, el tacto de su piel, los defectos más perfectos. Canciones de amor, qué sufrimiento gratuito, qué felicidad porque es gratis. La ropa interior por los suelos, la camiseta que te deja y huele a su perfume; no estar solo porque claro, tienes al amor de tu vida. Cenas, cenas y más cenas, pedir al chino, pedir pizzas o cenarse y ya está. Y sigue el amor, amor y amor. Amor-dolor, porque somos masoquistas y eso nos encanta. Nos encanta reconocerlo además. La rutina que se echa de menos cuando no se tiene y la que no se echa de menos porque se tiene y te sobra. Porque de repente el amor te sobra y te aburre y te cansa. Te cansas. Las palabras bonitas porque hay que decirlas, los besos que no quieres dar pero tienes que dar, caos. Cuando tú quieres yo no, y al revés. Amor, amor, amor. Me rayo como ese disco que ya no quieres escuchar porque antes era vuestra banda sonora y ahora la única banda que suena es parecida a las de Semana Santa. Y no encuentras el botón de Stop.
Pero ahí sigue el amor, el amor, el amor. Joder con el puto amor.
Y digo yo, ¿no será que nos equivocamos? El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos del amor para hundirnos con él o para buscarle sentido, o para buscarnos sentido. ¿No será que vamos en sentido opuesto? ¿No será que enfocamos mal el amor?
Sal a la calle, que no hay.
El país se viene abajo y nosotros nos enamoramos.
El vecino de al lado se ha quedado en paro y nosotros nos enamoramos.
Muere el indigente que pedía a diario en el supermercado de enfrente y nosotros nos enamoramos.
Sube la gasolina y nosotros nos enamoramos.
El clima se va a la mierda y nosotros nos enamoramos.
Al abuelo de mi amigo lo han linchado a palos en la manifestación del otro día y nosotros nos enamoramos.
No se preocupe, la educación es más educación sin música en los colegios y nosotros nos enamoramos.
Voy a rebajarle la beca y nosotros nos enamoramos.
Que su padre tiene más de cincuenta y se le acaba la paga y nosotros nos enamoramos.

Que no pasa nada, que no tienes experiencia laboral y no podemos contratarte y nosotros nos enamoramos.
Mire que mañana o pasado hay previsto un golpe de estado y nosotros nos enamoramos.
Que hay que enamorarse hostia, que sí. Que tenemos que enamorarnos. Que el amor salva, que el amor libera. Vamos a hacerlo bien. Corre a abrazar a tus abuelos, a tus padres, a tus hermanos y hermanas, a tus primos, a tus tíos. Joder, abraza a tu gato y a tu perro. Ve y habla con el indigente, sonríele a esa mujer antipática del autobús, dale las gracias al señor que te vende la fruta. Atiende al profesor y hazle sentirse profesor, motiva, hay muchos zombies en la universidad. Echa unas monedas al artista que canta, que baila, que hace malabares en la calle, en el metro y en su vida seguramente. Escucha canciones de amor y atiende también a la protesta. Abrázate a ti, bésate a ti, cuídate tú. Y a tu pareja también, que no digo que no.
Que hay mucho amor, sí. Que está concentrado, sí.
Vamos a repartirlo.
Vi en Madrid que había ramos de flores preparados en máquinas como si fueran caramelos. Nos vi a todos ahí. Puede que entonces terminara de entender un poco de qué va esto.

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