Magazine

Inicio Literatura Escritos Relatos Cortos 1 segundo de ciencia ficción (o casi)
1 segundo de ciencia ficción (o casi)
, / 0 0

1 segundo de ciencia ficción (o casi)

Con un salto certero depositará sus pies en la superficie de IR0N2358923PEN, el quingentésimo planeta tal vez habitable más alejado de la órbita terrestre y comúnmente conocido como «Hierro 3» por las similitudes con sus astros hermanos, Hierro 1 y Hierro 2.

Un bostezo. Un segundo. Un salto certero para recoger muestras, archivarlas en su caleidoscopio monocromo digital (CMD) y volver a casa impulsado por los motores de emergencia que Alex lleva cargados a la espalda del traje espacial universal con el que la misión equipa a todos sus hombres, mujeres y demás seres sin género.

Un segundo.

A pesar de ser una tarea rutinaria, Alex aún se impresiona: el salto, la levitación sobre la gravedad, el espacio exterior, la lejanía de su nave nodriza, la fría sensación de soledad… Alex ha crecido a la sombra de noticias sobre descubrimientos interestelares: desde los monstruos de Marte que resultaron ser de Júpiter hasta las neogalaxias que los turistas visitan cruzando instantáneamente el Cinturón de Orión.

Todo es rutina ahora.

Pero él, Alejandro H.M; va a ser el primer español que se abalance sobre Hierro 3 para descubrir sus misterios. No puede evitar emocionarse un poco pensando en todo lo que ha pasado para llegar hasta allí, suspendido en el espacio sobre una plataforma estática a kilómetros de altura por encima de la atmósfera del planeta.

Alex toma aire. Y salta.

Un segundo. La caída dura un segundo. En un segundo se convertirá en bola de fuego y en cubo de hielo. En un segundo la particular gravedad del planeta frenará sus pies para tocar la arena gris que cubre la superficie de Hierro 3. Un segundo que a los turistas espaciales se les hace muy rápido cuando se teletransportan a un lugar de lanzamiento autorizado, pero que allí, en la caída, a Alex se le hace largo. En ese tiempo recuerda su beca en la Unión Interplanetaria y la oportunidad aprovechada de formarse como astronauta. Se regodea en la capacidad que ha alcanzado la raza humana, aprendiendo de otras culturas extraterrestres y aplicando tecnologías punteras, increíbles, con la unión y el trabajo de todos los países de la tierra. Agradece el camino que han recorrido otros antes que él, los que han sido referencia, los que le han animado a trabajar y luchar por su deseo de estar en esa plataforma, de caer con suavidad hacia el planeta durante un segundo; de poner, por fin, tras siglos de desaparición, a España, a su país, en el lugar que le corresponde de la historia interespacial.

Un pequeño salto para Alex, un minúsculo planeta para la humanidad. Un retorno al panorama internacional y planetario de España.

Alex cae suavemente. Parece que todo va según lo previsto. Hasta que oye un crujido en su bota. Se arrodilla, se lleva la mano al talón y, horrorizado, detecta un agujero. En la bota, en la maldita bota. El único componente que, tras sus insistencias, la Unión Interplanetaria ha permitido que sea de fabricación española. Quería llevar algo suyo de verdad a Hierro 3, hacer patria, demostrar que el país estaba preparado para volver. Las botas, solo se fiaron de las botas. Y parece que con razón. O incluso sin ella.

Alex toquetea el agujero para tratar de taparlo de algún modo y, de repente, empiezan a escapar, desde dentro, como pompas de jabón, lonchas de chorizo, jamón, mortadela…Como si fuera una pequeña matanza del cerdo, mientras se ahoga sin el aire que se le escapa por la bota, ve a su alrededor la mejor selección de charcutería extremeña que jamás ha saboreado.

Y recuerda. Recuerda los años de atraso, la crisis del siglo anterior donde la inversión en I+D se fue olvidando hasta que los científicos desaparecieron en su país. Recuerda las historias de los muchos que se fueron y de las organizaciones casi clandestinas para recuperar la ciencia en un estado que ya no era ni de ciencias ni de letras. Lo recientes y precarias que habían sido las nuevas investigaciones. La lucha contra los ignorantes.

Todavía era demasiado pronto.

El cuerpo de Alex prolonga un silencio continuo sobre la superficie de Hierro 3 mientras que sobre él flotan, sin rumbo ni destino, sabrosas lonchas de la mejor charcutería que jamás ha explorado ese planeta.

Fotografía: NASA Goddard Photo and Video

Dejar un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.