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En defensa de la Cinematografía española
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En defensa de la Cinematografía española

Llevo a lo largo de mis cuatro años de experiencia con la teoría cinematográfica, pensando sobre la misma cuestión, y no voy a hacer aquí balance de la pésima gestión que se hace en territorio nacional de la cultura española (no me voy a meter con ningún gobierno en particular porque es evidente), ni voy a hacer un ensalzamiento nacionalista de la grandiosidad de nuestros productos. No es así, en España salen al año entre 150 y 200 productos cinematográficos (182 muestra tomada en 2012) y apenas cinco consiguen llegar a las taquillas, y uno de cada cinco años (El caso de Ocho apellidos vascos) consigue al menos amortizar todo lo invertido y con suerte sacar un pellizco más.

Mi pregunta es siempre ¿por qué?

Cuando estudias fuera Spanish Contemporary Cinema, te das cuenta realmente del valor cultural, pero no sólo del cine, si no de todas las artes. Y es cierto, no podríamos tener un país con mayor cultura. Pero ¿por qué desde fuera valoran más nuestros productos? No sé si es una cuestión intrínseca al ser español, o que la herida de la historia sigue haciéndonos inferiorizar nuestra cultura frente al exterior, no sé si es la complejidad y los estragos de la administración estatal, no sé si fue la censura o la represión, y sobretodo no entiendo esa incomprensión y esa tensión que se da dentro del territorio entre Norte y Sur, Este y Oeste. Puede que sea mi visión centrista del panorama pero, ¿Acaso en la diferencia no está la riqueza? ¿Acaso consumiríais una y otra vez los mismos productos, volviendo rutina algo que es muy diferente a ella? El mejor caso, y apoyado por la taquilla que nos demuestra que todos somos un poco de ninguna parte y a la vez de todas es Ocho Apellidos Vascos.

Ocho Apellidos Vascos

Ocho Apellidos Vascos

Pero bueno, eso son tintes políticos que no voy a juzgar, sólo pienso en la libertad de cada ser humano para ser, pensar y construir, como él crea. Aquí estoy para reivindicar la recuperación de la cultura española no cómo medio de exportación, como cliché, como mero estereotipo, cómo política, si no cómo una solución a un por qué, que es: Cultura.

Siempre he entendido que el arte sirve para explicarnos, para comprendernos, para hacer del mundo una imagen que queramos siempre alcanzar, pero si ni si quiera nos preocupamos por ello, ¿de qué sirve? Y puedes ser nacionalista, nómada, de derechas o de izquierdas, anclado en el pasado o arquitecto del futuro, pero estarás conmigo en que no se le ha dado un trato justo a la cultura española. Ni somos sólo flamenco y toros, ni Barcelona y Madrid son las grandes potencias en cultura contrarias entre sí.

Y nos hace gracia que un cineasta neoyorkino de reconocido prestigio venga a España para decirnos qué es Barcelona, y cómo somos los españoles (aunque apostaría a que Allen va mucho más allá del mero estereotipo). ¿Acaso tiene que venir una persona de fuera para decirnos que es lo que es ser español?

Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen)

Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen)

Y preguntaréis “pero ¿a qué películas buenas te refieres? en España no tenemos de eso…” y responderé con datos de festivales exteriores que nos encantan, aunque yo no sea muy fan de los premios de la Academia de Hollywood:

Luis Buñuel (1900-1983) considerado en los libros de Historia del cine cómo uno de los mejores cineastas del panorama mundial, por su surrealismo, su crítica y reflexión. Con films tan estudiados como pulidos en las escuelas de cine y que sirven para explicar todo el ensueño cinematográfico (como por ejemplo Un perro Andaluz); en 1961 Palma de oro en el festival de Cannes por Viridiana; en 1967 León de Oro por Belle de jour; en 1972 Óscar a la mejor película de habla no ingles con El discreto encanto de la burguesía (Bafta al mejor guión en el 74); entre otros premios Ariel a películas como Los olvidados o Robinson Crusoe.

El Fantasma de la Libertad (Luis Buñuel)

El Fantasma de la Libertad (Luis Buñuel)

Juan Antonio Bardem (1922-2002) cineasta candidato al Óscar por La venganza en 1958. Luis García Berlanga (1921-2010) candidato también al Óscar en 1961 por Plácido y autor de memorables películas como Bienvenido Mister Marshall, El verdugo o La vaquilla. Francesc Rovira i Beleta (1912-1999) Candidato al Óscar en 1963 por Los tarantos y en 1967 por El amor brujo.

Carlos Saura (1932-), admirado internacionalmente por toda su cinematografía, y candidato al Óscar en 1979 por Mamá cumple cien años, y en 1983 por Carmen, sin duda dos buenas películas pero nada en comparación con sus grandes obras maestras como Cuenca, La caza, Cría Cuervos o ¡Ay Carmela!. Oso de Plata al mejor director en el Festival Internacional de Cine de Berlín, por La caza en 1965. Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 1974 por La prima Angélica. Oso de Oro en Berlín en 1981 por Deprisa, Deprisa. Premio en 2004 de la Academia de Cine Europeo a toda su carrera. Y aquí pongo el freno porque tiene más de 40 premios a toda su trayectoria y filmografía.

Cria Cuervos (Carlos Saura)

Cría Cuervos (Carlos Saura)

Victor Erice (1940-) con títulos imprescindibles para la cinematografía y sobre todo para la cultura española, tan estéticamente perfectos, como narrativamente impecables y sorprendentes. Títulos de reconocido prestigio internacional son El espíritu de la colmena, El sur o El sol del membrillo.

Pilar Miró (1940-1997) cineasta con títulos tan importantes como El crimen de Cuenca o El perro del Hortelano.

Jose Luis Garci (1944-) Óscar a mejor película de habla no ingles en 1982 por Volver a empezar. Candidato en los años 84 y 87 por Sesión continua o Asignatura aprobada.

Pedro Almodóvar (1949-), revolucionario como el sólo, exportador de una nueva visión de España, y embajador por excelencia de la Movida madrileña, es de los cineastas más admirados en el exterior. Candidato al Óscar en 1988 por Mujeres al borde de un ataque de nervios, y ganador del mismo en 1999 por Todo sobre mi madre o al mejor guión en 2002 por Hable con ella. Mejor guión en Cannes 2006 por Volver. Además de numerosos premios de reconocido prestigio internacional y una obra que va desde títulos tan sonados como Átame, La mala educación, Los abrazos rotos o La piel que habito.

Volver (Pedro Almodóvar)

Volver (Pedro Almodóvar)

Alejandro Amenábar (1972-) Óscar en 2004 por Mar adentro, y con trayectoria dentro y fuera de España. Se coronó dentro del panorama nacional con su película Tesis, y fuera con títulos como Los Otros, Abre los ojos o Ágora.

Fernando Trueba (1955-) Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1992 por Belle epoque. Conocido por películas como La niña de tus ojos, Ópera prima, Chico y Rita o El artista y la modelo.

Julio Medem (1958-) premio de la juventut en 1993 en el festival de Cannes por La Ardilla roja, además de otros muchos de interés tanto nacional como internacional. Tiene en su filmografía joyas como Vacas, Tierra, Lucía y el sexo, Los amantes del círculo polar o Habitación en Roma.

Lucía y el sexo (Julio Médem)

Lucía y el sexo (Julio Médem)

Alex de la Iglesia (1965-), con numerosos premios Goya, y conocido por su peculiar cinematografía reúne títulos como: El día de la Bestia, La comunidad, Los crímenes de Oxford, Balada triste de trompeta, o Las brujas de Zugarramurdi.

Montxo Armendáriz (1949-) candidato al Óscar en 1997 por Secretos del Corazón. Pablo Berguer (1963-), triunfador en los Goya con una obra maestra como Blancanieves. Icíar Bollaín con Te doy mis ojos, Isabel Coixet con La vida secreta de las palabras. Agustí Villaronga con Pa negre. Isaki Lacuesta con La leyenda del tiempo. Juanma Bajo Ulloa con Airbag. Además de los grandes Mario Camus, Vicente Aranda o Fernando Fernán Gómez.

Y me dejo una lista interminable de nombres, y de películas que enriquecen el panorama cultural no sólo español sino internacional. Nuevas generaciones, seguro que seguirán ensanchando la lista.

Obviamente la taquilla nunca podrá hacer frente a la industria Estadounidense, está hecha para eso (monopolio encubierto), pero al menos se puede tomar conciencia de que se hace incluso mejor cine que allí y que la cultura española es merecedora de mejor prestigio dentro de nuestras sensibilidades. Y no es orgullo nacional, es orgullo por el Arte.

Yo no podría pensar el Cine sin todos esos títulos.

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