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Quién.
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Quién.

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Otra vez te ha salido mala la jugada,

otra vez pierdes teniendo el AS bajo la falda,

y te preguntas que hasta cuándo…

que hasta quién…

Quién será capaz de hacer de tu invierno verano,

quién hará el postre y la cena,

quién te va a aguantar cuando te caiga el mundo encima,

quién te va a decir que no está sola,

que te entiende y

te quiere,

que ambos sabéis que todo va a ir mal,

pero él no se va,

él se queda para hundirse contigo

hasta el lodo, hasta que el agua os cubra,

que no le importa dejar de respirar

si es a tu lado donde va a morir.

Crees no aguantar otra derrota

cuando alguien se te acerca con ganas de batalla,

y te das por vencida después del primer polvo,

y te dices que darse por vencida también es un acto valiente,

y vuelves a tu cama,

a tu cama sola,

con tu gato

y tus libros,

y te enamoras de un verso antes que de una boca,

porque tú eres así,

te has convertido en acero y

no te fundes en cualquier mano que caliente

un 20 de agosto,

tú eres así,

solamente quieres la soledad y el dolor

que deja el terminarte un poema,

y aceptas creer saber que no eres para nadie,

porque el desastre siempre fue cosa de uno,

la ropa en el suelo,

el café

y la literatura,

siempre fueron cosa de uno,

pero el amor está para eso mismo,

para hacer que las cosas de uno

sean cosas de dos y viceversa.

 

Te has ilusionado demasiadas veces

en un error que creías acierto,

te has equivocado en el dos más dos

creyendo que eras la única que sabía la respuesta,

te has tropezado con las mismas piedras

que dejaste en tu propio camino cuando inventabas

volver por tus pasos,

por tus paso para buscarte,

porque sabes que ahora eres tu pasado,

sabes que eres todos los sitios donde una vez fuiste feliz,

todas las personas con quien una vez fuiste feliz,

y ahora intentas volver, pero no puedes,

no puedes porque no tienes tanta fuerza

como para enfrentarte de nuevo contigo,

y te quedas tirada en el suelo, caída,

y te duele el costado y las rodillas,

y no puedes levantarte,

y esperas ahí;

tú siempre esperas,

esperas que alguien venga con una mano

y que se convierta en ese quién

que hace verano,

que hace el postre,

que hace la cena,

que hace el otro brazo cuando lo del mundo,

que se tira contigo

y lo más importante,

que se tira

por ti.

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