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DAME EL AGUA… A CAMBIO DE NADA.
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DAME EL AGUA… A CAMBIO DE NADA.

La última moda en el cine español está siendo la de los actores que se mudan de lado y se ponen detrás de una cámara para dirigir su ópera primera, con un guión y una historia propia que parece ser estaban deseando contar al mundo desde hace ya mucho tiempo. Leticia Dolera se ha atrevido a dirigir Requisitos para ser una persona normal y su estreno se producirá en las salas de cine el próximo 5 de junio. En su paso por el 18º Festival de Málaga ha conseguido 5 premios, entre ellos la biznaga de plata a la mejor guionista novel. Protagonista misma de su primer largometraje como directora, esta película parece tener todas las herramientas para conseguir convencer al espectador del trabajo social y cultural que realizan los más jóvenes y osados de nuestro cine.

Leticia Dolera en un fotograma de su película Requisitos para ser una persona normal.

Leticia Dolera en un fotograma de su película Requisitos para ser una persona normal.

Otro actor que se ha sumado al entresijo de la dirección ha sido Daniel Guzmán, con un guión que ha tardado diez años en realizar y con una película cuya protagonista indiscutible es su abuela, que le acompaña dichosa a casi cada entrevista y acontecimiento para presentar A cambio de nada. Rodada en un hogar que un día fue el suyo y con muchísimas horas de rodaje (él mismo cuenta que hay grabación que aún no ha visionado), ha creado desde un material bruto una historia de la que el cine español tiene que sentirse orgulloso.

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El director Daniel Guzmán y los actores Luis Tosar y Miguel Hernán en el rodaje de A cambio de nada.

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El director Daniel Guzmán con su abuela en el rodaje de A cambio de nada.

Definida con tintes autobiográficos y premiada con 4 premios en el Festival de Málaga (entre ellos biznaga a mejor película y a mejor director), A cambio de nada es la historia de dos adolescentes que ya hemos visto muchas veces en el cine. Una pareja de chicos de barrio, uno siempre guapo, atrayente al menos; otro siempre tipificado como segundón. Aunque la apariencia desconocida y de chicos de barrio esté realmente conseguida, no deja de ser un relato de aventuras de un protagonista, Darío, con su inseparable Luismi, con el que comparte una férrea amistad basada en las diferencias que presentan entre sí ambos personajes y a la vez, enriquecida por lo muchísimo que tienen en común a su edad.

Fotograma película A cambio de nada.

Fotograma película A cambio de nada.

Dos chicos que no son actores profesionales (Miguel Herrán y Antonio Bachiller) resultan ser la clave para intentar comprender mejor lo que Guzmán ha querido trasladar a la gran pantalla. Este detalle parece ser últimamente motivo de riqueza artística en una producción cinematográfica; ya lo hizo Daniel Monzón al coger a un desconocido Jesús Castro para protagonizar El Niño, que ahora llena portadas de revistas y se pasea por las ceremonias de cine con una sincera extrañeza (cuenta la leyenda que Luis Tosar se enamoró de sus ojos de Steve McQueen y así se lo vendió al director, resultando ser el día de suerte para Castro, quien se saltaba una de sus clases para poder ir al casting). El sevillano director Alberto Rodríguez contaba una historia demasiado similar, en 2005, en Siete vírgenes, eligiendo a un jovencísimo Jesús Carroza para coprotagonizar la historia (papel con el que consiguió el Goya al mejor actor revelación). Casi las mismas peripecias van en paralelo en A cambio de nada y en Siete vírgenes, con un desenlace marcado por un mismo paraje; un accidente de coche que va a cambiar, sino el rumbo de sus vidas, la manera de entenderla.

Rodaje de A cambio de nada.

Rodaje de A cambio de nada.

Las razones de los directores para presentar a un extraño en el cine español son dispares y muy respetables pues los resultados obtenidos avalan sus elecciones. De cualquier manera, no se puede olvidar que la construcción de esta amistad en A cambio de nada no viene dada sola de la conexión especial que parecen tener ya estos dos actores primerizos. La ayuda de profesionales y reconocidos rostros comos los de Luis Tosar, María Miguel y Felipe García Vélez ayudan a componer una cronología que arranca con una natural y desorganizada familia de padres separados e hijo mentiroso, pasando por un segundo padre y una abuela adoptivos hasta llegar a un punto sin retorno del que todos tendrán que aprender por la fuerza.

Fotograma de A cambio de nada.

Fotograma de A cambio de nada.

Entre robos, peleas y alcohol, Darío parece estar más perdido de lo que en principio se muestra. No es ningún héroe y sin embargo no sentimos la necesidad de juzgarle a él. No tiene nada por lo que luchar y aprende a hacerlo simplemente por él mismo y por nadie más. Sus maneras no son las correctas, desde luego, pero surge en el espectador un deseo de perdón y de empezar desde cero. Aunque no sean las simples chiquilladas que podamos reconocer(nos), nos abre un hueco para que este joven sepa rectificar y elegir su camino, aunque no sea el más reglamentario.

Fotograma de A cambio de nada.

Fotograma de A cambio de nada.

El primer largometraje de Daniel Guzmán es un trabajo muy personal, sin duda, y quizás ahí se halle su propio desequilibrio, pues a pesar de la gran promoción y el boca a boca que está teniendo esta película, de todos los premios recibidos y del orgullo con el que habla este actor y director, lo cierto es que le faltan algunas dosis de ritmo, emoción o una escena final con la abuela, para intentar no quedarse en un simple relato callejero con alguna lectura secundaria que pueda extraerse entre relaciones familiares y amistosas y con jugosos trocitos de humor en algunas interpretaciones y bandas sonoras, como la de Julio Iglesias. No es una dedicatoria marginal a la juventud perdida sino una a la juventud que tenemos y no sabemos valorar; una juventud difícil por los tiempos que nos han tocado pero llena de esperanzas por todo lo bueno que pueda traer.

Fotograma de A cambio de nada.

Fotograma de A cambio de nada.

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