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Correspondencia célebre: De Beethoven a un “Amor inmortal”

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6 de julio, mañana.

Mi ángel, mi todo, mi ser, solo unas pocas palabras hoy, con lápiz (el tuyo). Mañana mismo mi alojamiento estará definitivamente listo. Qué abominable pérdida de tiempo en tonterías, ¿por qué esta pena tan profunda, qué necesidad hay?

¿Puede persistir nuestro amor a estos duros sacrificios sin demandar todo lo demás? El amor requiere todo y es bastante aceptable, así que yo contigo y tú conmigo. Es solo que tú olvidas muy fácilmente que yo vivo para ti, pero también para mí.

Deberíamos vernos pronto, a día de hoy ni siquiera puedo comunicarte mis pensamientos hacia ti, los cuales he sopesado estos días, pensamientos en los que nuestros corazones se acercan. Probablemente no debería pensar en estas cosas. Mi pecho está lleno, necesito decirte muchas cosas, hay momentos en los que encuentro el discurso perfecto y otras en las que no puedo decir absolutamente nada. Aclárame, recuérdame mi verdadero y único tesoro, mi todo, tú. El resto lo enviarán los dioses, todo aquello que deba ser para nosotros.

Sinceramente tuyo,

Ludwig.

6 de julio, mediodía.

Sé que sufres, mi más amada criatura. Justo ahora me percato de que las cartas deben ser escritas a primera hora de la mañana. Lunes y jueves…los únicos días donde el cartero va de aquí a allí. Donde yo estoy, tú estas conmigo, juntos. Debería prepararlo todo para poder vivir contigo. ¡Menuda vida!

Es triste saber que hasta el próximo sábado no recibirás noticias mías, al igual que mi amor, pero todavía te querré incluso más. Buenas noches, ahora debo dormir.

Tan cerca pero a la vez tan lejos.

7 de julio, mañana.

Incluso en la cama mis pensamientos rondan entorno a ti, mi amor inmortal, aquí y allá alegremente, después triste, esperando a que el destino nos escuche. Si vivo es contigo, o no vivo. Sí, pienso en ti tanto que podría volar hasta tus brazos y por fin decir que estoy en casa contigo. Tu amor me ha hecho el más feliz y el más infeliz a la vez.

A mi edad actual debería necesitar algún tipo de continuidad, incluso monotonía. ¿Puede eso existir en nuestras circunstancias?

Ángel, acabo de enterarme de que el cartero pasa cada día, es por eso que debo terminar ya y que recibas tu carta de una vez por todas.

Sé paciente, quiéreme, hoy, mañana.

Tu amado.

L

Siempre tuya.

Siempre mía.

Siempre nuestros.

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