magazine

Inicio Cultivarte Beginners
Beginners
, / 0

Beginners

“A fair amount of failures”

Quizá una de las películas menos conocidas por su carácter independiente, y por el eclipse de otras muchas películas palomiteras de sofá y manta como Moulin Rouge o Titanic (por cierto siempre grandes). Y abierta la veda de eso de las relaciones líquidas, de los amores a contratiempo, de la era posmoderna con otras más pequeñas pero también potentes como 500 días juntos, o Las ventajas de ser un marginado, o abriendo aquel cajón de culto a Annie Hall, de repente aparece la ópera de Mike Mills Beginners, y lo deja todo así sin palabras.

La película comienza con un cuadro de un ramo de margaritas en un cuadro (algo simple y sencillo, embalsamado. Unas margaritas por siempre capturadas en un fotograma), y una sucesión de estancias vacías de una casa que albergó la vida. Desde una visión puramente intimista, accedemos al relato, a una historia contada por Ewan Mcgregor, con una voz en off que no podía ser de otra forma, conciencia y alma del personaje que no ayuda a sobrevolar todo lo que una cámara no puede captar: quizá el vacío tras la muerte, la mentira, o aquel concepto escurridizo del amor.

Resulta difícil abordar un relato que se construye desde la ausencia, desde el vacío, desde la pérdida del sentido, y la búsqueda a través del paso del tiempo de una nueva fe, de que aquella verdad escondida que por algún casual salga a la luz y nos saque de los confines de la apariencia.

Fotograma Beginners -1

Fotograma Beginners -1

The history of sadness. Comienzo haciendo del puzzle un nuevo cuadro. Uno de los hechos y reflexiones más importantes de todo el film y sobre el que en definitiva versa toda la película es que la historia de la humanidad es una historia de la tristeza. La tristeza como invento del hombre. De telón de fondo podríamos argumentar toda una decadencia de la historia Occidental, lineal en potencia y decadente en esencia, tratando siempre de mirar a un futuro olvidando quizá lo más importante: las raíces, el animal, la naturaleza.

El motor de ésta reflexión en la película viene de una mirada hacia el pasado, hacia la huella de nuestros padres, que vivieron una historia de guerra y de represión y que a nosotros sólo nos queda la estela quemada de una trayectoria que ya ni tiene pies ni cabeza. Con un intercalo de imágenes entre sacadas de la publicidad (¡aquella gran arma capitalista!) nos vendían lo que era ser feliz en los años 50, lo que era ser mujer, hombre, los presidentes. Curioso que la historia ahora la midamos con fotos, y es que hoy el acceso a la “realidad” lo conocemos por medio de la televisión, el cine, la radio, el periódico (como diría Althusser todo un entremado de Aparatos ideológicos del Estado que sirven para garantizar la continuidad de una historia contada por ellos mismos).

Fotograma Beginners -2

Fotograma Beginners -2

Y es por ello que Beginners se instaura en eso de lo que ya hemos hablado mil veces, y que va siendo hora de familiarizarse con ello: la Posmodernidad, o la caída de los valores tradicionales. Y lo que propone éste magnífico ensayo es ¿y ahora qué?. Quizá la maravilla de ésta película venga del saber interpelar un sentimiento que todos llevamos dentro en éstos días: la melancolía de haber perdido, de estar en una gran crisis que ni si quiera es nuestra, del ser adiestrados y llevados por los railes de una línea temporal ajena, a la que no queremos pertenecer, y de la que deberíamos (o al menos intentarlo) poner sentido a nuestra existencia por nosotros mismos.

Rescato un diálogo de Anna y Oliver

-¿Qué hay ahí fuera?

– Personas y un edificio como éste con personas como nosotros, la mitad cree que las cosas nunca saldrán bien, y la otra cree en la magia. Hay una guerra entre ellos. Y se les da bien parecer una cosa y luego ser otra.

Fotogramas Beginners -3

Fotogramas Beginners -3

Las menciones de fondo a Allen Ginsberg con Aullido, a Harvey Milk, Liv Ullman o Bergman con la película Persona, el ser judío, Freud, la violencia de la muerte de Jesucristo que condena a toda la población al miedo y a la Guerra; o personalidades deliberadas como la del perro. Todo ello en perfecta conexión con diálogos sobre la esencia del arte, de la realidad, el amor o la propia vida.

Os dejo aquí un fragmento inspirador y a raíz del film de Howl de Ginsberg:

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.

En el fondo todos somos unos principiantes, venidos al mundo para trazar nuestro camino por la realidad. Y como diría Kundera:  Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? (…) Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.

¿Y ahora qué?

 

“You point, I drive”

Dejar un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.