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Ítaca. Siglo XXI – Celia de Andrés Lobo
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Ítaca. Siglo XXI – Celia de Andrés Lobo

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Me niego a ser Penélope.

Soy mujer y elijo el camino,

elijo mis golpes,

yo rijo mi historia,

yo trazo la llama,

me agito el cabello sobre la cara,

que no tiene por qué ser bonita

como una estatua griega,

ni como una nueva musa heroin chic.

 

Ulises, no te estoy esperando,

Soy yo la que va a buscarte,

la que leva anclas,

la que mueve mares,

la que sopla velas.

 

Que ya se ha derramado mucha sangre

porque tengo menos fuerza en las manos.

Que ya se ha oprimido bastante,

borrándoos  a los hombres todo rastro de ternura.

 

Ulises, no me tapo los oídos esta madrugada,

ni me ato al mástil de tu barco:

Las sirenas publicistas ya no me asustan

con su maquillaje de plástico, sus tetas de plástico,

su cerebro de petróleo,

que tanto ha manado de mis ojos como lágrimas negras.

 

Por eso esta es la Penélope del siglo XXI.

Bienvenido a Ítaca, donde puedo dar el primer paso.

Donde no necesito pretendientes

para tejer un sudario con todas las mentiras

que escucho cada lunes,

y destejerlas a escondidas cada noche

llorando bajo las mantas

que no quitan el frío de los huesos de aquella

que no quiere abrirse de piernas

para que un sistema putrefacto

la mantenga callada,

y mira,

tengo la mitad del rostro cubierto por la hiedra

porque también he sido Dafne,

también he sido presa y producto

y nunca me dejaron ser halcón.

 

Sin embargo tengo

muy poco miedo a mirarte a la cara

y decir que esta es también mi lucha,

que esta realidad también es la mía,

que las flores pueden tener espinas,

que me gustan los errores de fábrica

con los que he nacido,

Que no tengo nada que envidiaros,

que la voluntad es mía,

que no tengo pudor en abrir las  alas

y huir de sus perros de caza.

Que no volveré a verme humillada,

que regresaré fuerte y altiva

e incluso seré capaz de sentir lástima

por aquellos que me hirieron.

 

Los que tantas veces me han dicho

“Termina de una vez tu sudario

entierra tu amor muerto

y consume otro, que es barato,

que por la nicotina se pagan más impuestos”.

 

Y yo que no puedo conjugar mis pasos

con los de esta clase de gente

no puedo diluir mis sentimientos

en mi sangre hirviente.

Que no basta con el alcohol nocturno

ni el insomnio, ni la angustia

para acallar una conciencia hiperactiva;

seré la heroína de una causa siempre incompleta,

nunca estar satisfecha,

es el precio que pagaré con gusto,

por demostrar que puedo sudar como cualquier hombre,

que puedo reir a carcajadas, sentarme sin cruzar las piernas.

Que sujetar coronas siempre lo hará mejor un maniquí.

 

Ulises, voy a buscarte,

entre tanto, puedes gritar de nostalgia,

podemos contar las horas perdidas,

puedes aceptar mi orgullo y amarlo

podemos regresar como seres semejantes

a Ítaca.

Autora del poema: Celia de Andrés Lobo

Blog: I’m a bird now

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