Y las botellas de vino vacías

IC by Chirivella
IC by Chirivella

Encontré víboras entrelazadas en mi espalda. Me domaban los pasos como quien doma un camino de muertos. Encontré sillas vacías de un teatro oculto dentro de mi estómago. Encontré una fosa oscura en donde desfilaron todos los rostros de las que fui una noche afilada de invierno … y no me reconocí. Encontré una antorcha y sus cenizas y supe que era un espejo. Grité como gritan los vivos que intentaron morir. Corté mis muñecas con mi lengua, limpié heridas ajenas con mi boca, canté al oído de un desconocido pidiéndole el rescate; un rescate ingenuo de niña perdida que no llegaría ni con los años, ni con la memoria. Cautivé mentes que me cautivaron, me conmoví con Magritte, me enamoré de Europa después de la lluvia con Max Ernst, herí mi mente con los cuchillos de Breton y sonreí. Supe que convulsionaría con tanta belleza, me agitaron el mundo y sus fronteras, rechacé mi humanidad cada noche, desperté cada mañana siendo más humana. Pulvericé mis ganas con mis botas en los charcos que dejaba la nieve al derretirse, también maldije al sol por derretirla. Murmuré obscenidades en un cuarto oscuro, donde un desconocido abría las piernas, y babeando me miraba tirando su cabeza hacia atrás; resbalé en las palabras de un mudo que me enseñó a observar y bailé con la desesperanza de un futuro que vendría con una falda floreada y barba de animal salvaje. Me bañé con la luna, reconocí a la locura en mis voces y me aterré al descubrir de lo que era capaz. Supe que la huida sería mi excusa, mis palabras lo guardarían todo, mis palabras lo perderían todo y escribiría para salvarme de un ático lleno de ratones huérfanos. Vi la cara vacía de una puta llena de una inocencia tranquila, como el sonido de las hojas de otoño que yo pisaba con mis pies descalzos para no triturarme la lengua con los dientes. Hablé sola delante de los autos en los semáforos rojos; hablé sola en los largos pasillos de una prisión inundada por el mar; hablé sola con mi cara enterrada entre el culo de un amor perdido, la náusea y el vértigo de la ausencia en una herida abierta . Me escapé de un refugio a destiempo con las alas de un sarcasmo vacío que anunciaba la muerte natural de un cometa. Y lloré sin obsesiones con la serenidad que otorgan los errores y las botellas de vino vacías.

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Isabel Carlota Roby

Isabel Carlota Roby

Dice ser la reencarnación de Alejandra Pizarnik. Vive en Ámsterdam. Terminó dos Masters en Derecho Internacional y Crímenes Internacionales en la Universidad de Ámsterdam; trabaja en la Corte Penal Internacional. Su mejor amiga tiene tres patas y es de Sri Lanka. En su otra vida planea ser gato.

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