La música devuelve la alegría a los niños y niñas ucranianos

Texto de Lika Chigladze, responsable de comunicación de World Vision Georgia y de Oleksandra Shapkina, responsable de comunicación de World Vision Ucrania por el Día Europeo de la Música.

Tras sonar el timbre de la escuela de Lubny (Ucrania), el edificio se llena inmediatamente de las risas y el ruido de los niños y niñas. Sin embargo, no se trata de una escuela cualquiera, sino de una especial para niños con dificultades de aprendizaje donde el objetivo principal es desarrollar aquellos talentos y habilidades que son mejores en los niños.

«La música, el ritmo y los ejercicios provocan emociones positivas en los niños y niñas. Muchos de ellos vienen deprimidos, con diversos trastornos. A veces ni siquiera escriben o leen. Pero la música y el arte les ayudan», comparte Tetyana Halych, directora en funciones de la Escuela Especial Lubny del Consejo Regional de Poltava.

Según Tetyana, todos los profesores que trabajan en esta escuela tienen al menos dos o tres titulaciones. Por eso pueden utilizar métodos educativos distintos para cada niño y cada niña.

«Me gusta mucho enseñar música, sobre todo a estos niños ya que la satisfacción de verlos progresar es enorme. Por ejemplo, tenemos un niño desplazado en nuestra clase que tartamudea al hablar y sin embargo, puede cantar sin tartamudear. Esto es realmente un milagro obrado por la música que le permite seguir formando parte de la sociedad», dice Svitlana Cherneta, profesora de música y arte en la escuela especial de Lubny.

Tetyana Halych, Directora de la Escuela Especial Lubny

La historia del pequeño Yehor

Yehor en la Escuela de Música de Georgia

En Georgia, país que ha acogido a más de 25.000 refugiados ucranianos, World Vision también proporciona asistencia y servicios diversos a los refugiados, haciendo gran hincapié en el apoyo psicosocial. Para ayudar a los niños y niñas a superar el estrés causado por la guerra y mejorar su salud mental, se organizan regularmente sesiones de música y danza.

«Me gusta la sesión de música porque me hace feliz. Cuando toco con distintos instrumentos, siento el ritmo. Me gusta especialmente la batería. Durante las sesiones también hablamos de nosotros mismos, de nuestros sentimientos y emociones mientras jugamos con otros niños», explica Yehor.

Yehor, es un niño de seis años, que ahora vive en Georgia con su madre Marina, su hermana pequeña y su abuela Svitlana, con quien está muy unido. «Cuando llegué a Georgia mi nieto estaba muy estresado y callado. Me di cuenta que teníamos que encontrar algunas actividades para ayudarle”.

Según Svitlana, el resultado superó sus expectativas. A Yehor le gustó mucho la actividad. Cuando salió de la primera sesión, estaba tan contento y lleno de entusiasmo que decidieron asistir con regularidad. «Después de asistir a varias sesiones empecé a notar cambios positivos. Se volvió más abierto, sociable y comunicativo. Comenzó a jugar con otros niños y a ser más alegre», añade la abuela.

Además de disfrutar de las terapias de música y danza, Yehor sueña con tocar el violín y estudiar en una escuela de música de Georgia. «Cuando empecé a asistir a las sesiones de música me di cuenta de que íbamos a tocar instrumentos, a bailar y a aprender cosas nuevas y divertirnos», dice sonriendo y añade: «también quiero aprender a tocar el violín. Ese es mi sueño”.

Tamar, la musicoterapeuta, explica que estas sesiones benefician a los niños y niñas y desempeñan un papel importante en su desarrollo. Cuenta que el programa se ha diseñado a conciencia y consta de varias partes: durante los primeros meses, los terapeutas evalúan los recursos, capacidades y necesidades de cada niño y, basándose en esta información, añaden gradualmente nuevas actividades.

«El objetivo de estas sesiones es ayudar a los niños y niñas a desarrollar sus capacidades y a resolver sus problemas gradualmente, sin presiones adicionales. Algunos tienen problemas de concentración y comunicación u otros trastornos del comportamiento. Aunque son sesiones de grupo, nuestras actividades y juegos se orientan a las necesidades de cada niño y niña para que nadie se quede atrás. Usamos distintos tipos de instrumentos, como maracas, tambores, etc. Los niños adoran los ejercicios con tambores y baquetas. Ponemos música de Rossini o Strauss e intentan seguir el ritmo y sincronizarse», explica Tamar.

“Tras varias sesiones vemos como niños y niñas, que antes estaban tristes, estresados y asustados, esbozan sonrisas de felicidad”, concluye Tamar.


World Vision respondió a las necesidades de los refugiados ucranianos desde el principio de la crisis. Con el objetivo de mejorar la salud mental de 1.000 mujeres, niñas y niños refugiados, proporciona regularmente apoyo psicosocial, como terapia artística, musical y de danza así como sesiones individuales y de grupo para que puedan hacer frente a las experiencias traumáticas de la guerra.

COMPARTIR EN:

dafy. magazine

dafy. magazine

Pantalla hacia el mundo de la cultura underground. cultura • tendencias • arte • dance • geek • sociedad • creatividad

Sigue la cultura

Suscríbete a nuestra newsletter para estar a la última en las noticias culturales de dafy.magazine

logo_iso_dafy_magazine_2022

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más entradas

Arte

Partly Cloudy

Partly Cloudy es un corto realizado por Pixar en 2009, está basado en la idea «¿de dónde vienen los bebés?» y

Leer más »