Huellas.

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Te aviso que en mi cama cabes tú con tus canciones,

yo con mi conciencia carcomida por la culpa

y los caprichos de los dos.

A las mujeres bonitas siempre les cuesta despertarse y, cuando lo logran, les da por hablar un idioma raro durante unos 10 o 15 minutos. Él está convencido de que Ella, medio dormida, habla húngaro, el idioma imposible y sin embargo, pronunciado en esos labios, parecía el origen de las palabras más dulces que persona alguna le haya dicho jamás. Intraducibles. Intraducibles como lo que sentía por Ella. Indescifrables como lo que serían luego antes los ojos del mundo.

A Ella se le perdió uno de sus pendientes y fue así, con la mitad del rostro huérfano como descubrió que no es mentira que una prueba revela el pecado cometido. En el sexo fugitivo siempre hay un objeto que se pierde. Huellas. Huellas de lo que pudo haber sido o de lo que no debió ser, según cómo se mire.

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Ana G. Labrac

Ana G. Labrac

No tengo pájaros en la cabeza, tengo jaulas.

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